Por: Aida Bañuelos García Castellano
Resulta
asombroso, si nos paramos a pensar, la cantidad de películas recientes que
emulan el tradicional cuento de Blancanieves. Este hecho, aparentemente casual,
que pretende refugiarse en la excusa de la moda vintage, posee realmente un
trasfondo mucho más oscuro y trágico que una chica hermosa, de labios rojos,
piel blanca y ropa de segunda mano.
La historia
comienza en 1812, cuando los hermanos Grimm publican su primera colección de
cuentos populares “Kinder und Hausmärchen”. Corría el año 1812 y Napoleón que
había galopado a sus anchas por Europa hasta la frontera con Rusia, se
enfrentaba en una serie de batallas contra este imperio, para empezar una
guerra que más adelante perdería. Los hermanos Grimm, mucho antes de publicar
este libro, habían sufrido una fuerte decadencia económica sobrevenida a causa
de la muerte de su padre en 1796. Este hecho, que mas tarde constituiría el
mismo pretexto argumental de los cuentos de Blancanieves o Cenicienta, les
marcó durante muchos años, y les obligó a trabajar muy duro para recuperar su
estatus. Quizá pudieran parecer ambas cosas sin importancia para esta historia,
pero como en todo cuento el mensaje se encuentra más allá de la superficie, y
en Blancanieves no es necesario profundizar demasiado para comprender que la
importancia de esta historia, radica más en la guerra, el hambre, y la crisis
que en algo naif como el amor o la búsqueda del príncipe azul.
Parece ser
que la situación de crisis actual, ha hecho que aparezcan como setas en otoño,
las reinterpretaciones de este cuento, y esto, hace inevitable mirar hacia
atrás para observar con asombro, que dicha narración es recurrente en la
historia precisamente en momentos de depresión económica. Sin ir más lejos la
obra maestra de Walt Disney, Blancanieves y los siete enanitos (1937), se
estrenó en E.E.U.U. en plena gran depresión, pero no fue la única, una versión
con Betty Boop se estrenó en 1933. Incluso la primera adaptación
cinematográfica (1916) de Searle Dawley se estrenó en plena primera guerra
mundial. Pero entonces, ¿Qué quiere decirnos el cuento? ¿quién es en verdad
Blancanieves?.
Estaba
terminando el invierno, la Reina paseaba por el jardín de palacio cuando por
accidente al ir a coger una rosa, su dedo se pinchó y las gotas de sangre que
brotaron cayeron al suelo cubierto de un manto blanco. Fue entonces cuando ésta
pidió un deseo. Deseó tener una hija, de piel blanca como la nieve, pelo negro
azabache y labios rojos como la sangre. Han pasado muchos años ya desde que se
escribiera este cuento, y muchas reinterpretaciones y versiones diferentes se
han hecho desde entonces sobre la historia de la joven Blancanieves, pero incluso
las versiones actuales, han respetado la importancia y recalcado la belleza de
una piel blanca, es más, pudiendo haber sido adaptado el cuento de Cenicienta
para expresar la situación actual, parece ser Blancanieves la favorita de estas
épocas de depresión y represión, lo cual es bastante preocupante, pues no son pocos
los profesionales del mundo de la política, que han recurrido y recurren, en
estos tiempos, a infundar miedo hacia el otro, hacia el intruso de un país
extraño que nos quita el trabajo. Otro aspecto importante son las tres muertes
y resurrecciones de la protagonista, las cuales son analizadas por Mircea
Eliade como pensamientos ilusorios de reinicios de vida, que dice reafirman la
idea religiosa de un posible
“final feliz”. Estos finales felices son muy bien acogidos en épocas de
decadencia, ya que la masa parece padecer más bien del mal con el que los Grimm
deciden terminar con la malvada madrastra; y es que éste es sin duda el más
cruel de los finales que se han dado, el cual pudiera haber sido versionado por
miedo a que el espectador se sintiera más identificado con la madrastra, que
con la chica. Una vez Blancanieves resucita con el beso de su amado, se
prometen amor eterno y se piden en matrimonio, es ahí cuando la bruja vuelve a
preguntar al espejo: espejo mágico, dime una cosa ¿quién es en este reino la
más hermosa? y el espejo responde: ¡Blancanieves es sin duda la mas bella! La
madrastra enfadada se presenta en la boda, la joven que la reconoce, asustada,
se lo dice al príncipe, quién manda forjar unos zapatos de hierro que obligan a
la madrastra a ponerse al rojo vivo y luego a bailar con ellos hasta la muerte.
Desde que
se escribiera la Biblia, se ha tratado de hacer infundir en la clase
trabajadora la idea de que si, consigue llevar una vida de sacrificio y duro
trabajo, al final de todo obtendrá una recompensa. Pero, ¿no es más probable
qué nos llegue antes la muerte por agotamiento y dolor, que una vida nueva con
final feliz? ¿No somos todos nosotros los que con zapatos de hierro candente bailamos
al son de un mercado esclavizador?.
En 1986
Bartels, publicó un estudio en el que proponía que dicho cuento pudiera estar
basado en la vida de Maria Sophia Margaretha Catherina von
Erthal, nacida en Lohr am Main en 1729, cuya historia tiene semejanzas evidentes
con Blancanieves, como el hecho de que la madrastra fuera una mujer dominante o
que el castillo de Lohr tenga un espejo en cuyo marco están escritas muchas
historias, lo que parece ser que se entendiera entonces como que el espejo
hablase; o el hecho de que cerca de la zona (la cual no estaba lejos de la
ciudad de los hermanos Grimm) hubiera una mina. De esta mina se dice que los trabajadores
bien pudieran ser niños envejecidos y/u hombres que debido a lo forzado del
trabajo no hubieran alcanzado una estatura normal y estuvieran muy demacrados. Sobra
recalcar el paralelismo con ciertas insurrecciones actuales por parte de este
mismo sector de la población, y la trivialización que supone, no solo hacia
estos, sino a todas las clases trabajadoras, su representación como enanitos
dulces y felices a pesar del duro trabajo.
Finalmente, uno de los pasajes más
interesantes y sin el cual no tendría sentido esta epidemia, es el clásico
momento de la manzana. Todo el mundo sabe como es: La bruja disfrazada de
anciana, le ofrece a la joven una manzana roja, preciosa y suculenta. Blancanieves
la muerde y cae al suelo aparentemente muerta. La conjugación mujer y manzana
es fácilmente asociable con la historia Bíblica del pecado de Eva, más cuando
la mujer sufre a consecuencia de comer esta fruta, “roja”. El pecado de la
carne, la menstruación de la mujer, … . La relación sea consciente o
inconsciente se hace inevitable, para recordarnos que si estamos sufriendo, es únicamente
por nuestra culpa. O dicho en palabras de actualidad: “tenemos que pagar por
nuestros excesos del pasado”.
¿Quién es entonces Blancanieves? Blancanieves
no es más que una noble adinerada venida a menos, como nobles y adinerados
éramos los ciudadanos de los países europeos hasta el momento en el que lo
perdimos todo. Por eso, la mejor de las versiones actuales, es sin duda la que nos
cuentan cada día, en la que nos amedrenta una maléfica Merkel, y esperamos al
Charming Banco Central Europeo a que venga a salvarnos. Una vez más el gran
capital vuelve a utilizar “la cultura” como herramienta para imponer una
conciencia esclavista, manteniendo a la población en un magnífico sueño, en un
pensamiento ilusorio que le obligue a sacrificarse por un bien mayor, que le
empuje a “arrimar el hombro”, a esperar eternamente algo que nunca llegará, mientras
ajeno a la realidad sigue manteniendo a esa clase noble a la que admira y
aspira. Porque esto sigue siendo una lucha de clases, lo llamemos como lo
llamemos, Blancanieves es esa parte de la población que fluctúa hacia arriba y
hacia abajo, es la clase media, a la que en determinados momentos le permiten
acercarse al estado de bien estar para crearle la ilusión de que todo está a su
alcance si sigue trabajando. Pero cuando cree tocar la riqueza con sus dedos,
se le acusa de osadía y despilfarro y se le obliga a bajar a la clase
trabajadora a la que en realidad nunca a dejado de pertenecer. Este proceso, es
un circulo vicioso un eterno retorno, que se llama capitalismo.
Como decía al principio, este cuento es
una historia escrita entre líneas, en ella se encuentran las tres clases
sociales, la clase baja, media y la nobleza, pero el cuento no pretende en
absoluto ser realista, lo que trata es de convencernos de que alguna vez
subiremos para quedarnos, y por eso Blancanieves es la perfecta historia para
contar en crisis, pues con su matrimonio, nos sumerge un poco mas en la idea de
que algún día tendremos un final feliz.




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